Alea jacta est

imageTú sabes quien eres tú y yo sé quien soy yo. Lo que parece ser es que nunca sabremos quienes somos tu y yo, no como pareja, sino como ” amigos” que según parece somos. Nos ” conocemos” hace ya mucho tiempo, pero creo que tendremos que ser desconocidos de por vida. Tú así lo quieres. No sé si por cobardía o por otra razón. Bueno ya me lo dejaste claro.
Lo que no voy a evitar es que mi corazón hable aunque sea por aquí y no sé si para alguien. Lo desconozco, pero da igual. Lo necesito.
Dentro de mi cabeza y de mi corazón hay infinidad de cosas que quiero escribir pero es tal el chorro de imaginación que no puedo ordenarlas adecuadamente.
Me propongo sacarlos todos a flote aunque estén desordenados. No se datar los acontecimientos y menos los que afectan a mis sentimientos. Ya lo hice una vez. ” Aguantaron” cinco o seis años, después fueron convenientemente triturados… ¿ por qué? Ya no tenían sentido. Se habían diluido como un azucarillo en el café.. solo que este había dejado de quitarme el sueño.
Me había despertado del sueño. Fue triste y doloroso. Nunca piensas, como todo lo que no es alegre, que te va a pasar a ti , pero si me pasó.
Y me ha vuelto a ocurrir. Debe ser mi forma de ser. Ahora la situación es diferente aunque el fondo es el mismo. Amar a alguien y no ser ni correspondida ni comprendida. Todo en silencio como casi siempre. Debe ser mi destino.

 No es tarde para comenzar

Siempe hay una primera vez  para todo. Desde que era joven me ha gustado expresarme mediante la escritura. Tenia 10 años, es decir ya ha llovido mucho y el escritorio ha cambiado sustancialmente. Desde el lápiz y aquel trozo de papel en blanco que envolvía el jabón Heno de Pravia para utilizar a modo de cuartilla a una tableta o un teléfono obviando el folio y la fotocopiadora.

El tema o asunto siempre el mismo. Dejar hablar al corazón sin cortapisas. Lo necesito para vivir aunque haya amigos que confundan esos “latidos” como formas dramáticas  e inquietantes de mi carácter. Nada más lejos de la realidad.

No soy para nada triste aunque ha habido acontecimientos en mi vida que me han marcado profundamente. Ello me ha servido para crecer en fortaleza y sabiduría no mirando atrás nada más que para adelantar o ir más deprisa.

Condicionada muchas veces por las circunstancias forjadas en mi juventud no ha sido hasta bien llegada la madurez  cuando mis sentimientos se han podido expresar, no ya en libertad que la tenemos hace tiempo,  sino con sinceridad desmedida.

He pedido permiso para entrar y también para quedarme aunque no sé hasta cuando.

Hasta pronto