Cuando se está sin estar

¿Cómo es posible estar tan lejos y tan cerca a la vez? Carezco en este momento de la prosa necesaria para desbrozar esta frase, cuyo significado con parecer simplista y muy manido ya, se ha producido estos días entre nosotros. Ha habido un momento en el que sólo nos separaban unos cien metros más o menos, pero aún sabiéndolo te has negado a quebrar esa distancia.

Ha caído la lluvia y ha gemido el viento, ha mojado la bruma nuestro paisaje, han aproximado los barcos su quilla hacia puerto y tú al otro lado, esfumado, perdido y callado. Muy callado, pero dedicándome y eso es lo sorprendente una canción de Paco Ibáñez. Gracias. ¿Por qué otra vez así?

Estás estancado como lo están las gaviotas estos días. Cierras puertas donde puede haber sentimientos  sin el preámbulo de conocer lo desconocido. Es cierto lo del otoño de las sensaciones y de los pensamientos.

Y más allá de la ilusión próxima y de lo poco de lo poco que tengo de ti estarán siempre los bocetos de los sueños que imagino. Un don que no deseo perder por nada del mundo porque es lo que hoy por hoy me hace vivir.

Besos de madrugada.

Al relente de una tarde de otoño

Cuando cada tarde noche me siento en este diván para enviarte mis confesiones, mi corazón sonoro e inquieto durante el día se paraliza y deja de emitir latidos regulares. Es como un motor a ralentí.
Desearía que tu figura apareciese como una centella en la noche, pero sigue la oscuridad absoluta en este infierno de soledad que me persigue adonde vaya.

Sé de sobra que hay oasis en el desierto, islas en el océano y grandes pasiones allá donde se encuentran las ambiciones de los sueños desorbitados, pero soy incapaz de encontrar nada porque no veo nada más que lo poco que me envías a través de los resúmenes cada vez más espaciados de tu presencia, sea cual sea.
No sé si existen otros dioses, pero el Mío está distraído. Sólo me hace llegar palabras aisladas y pensamientos inconclusos que de nada me sirven. Esa angustia me desborda.

El cielo aún tiene algo de claridad y el relente de esta tarde de otoño me acompaña junto a un hálito de música que me hace sentir y no pensar. Y todo a mi alrededor desnudo y abstracto mientras gota a gota se me cae el tiempo.

Puedo abandonarme con tu imagen en mi retina porque para mí ya es mañana y la suave sensación de este nuevo atardecer me envuelve sin abrigarme.
Soñar mientras pueda y volar…cuando me dejes.
Te espero allá donde desembocan los sueños.

Un momento transparente

Buenas noches am…igo:

Perdona que hoy me “despache” así. Cuando ya casi todo duerme como si el universo fuera un error, cuando el viento hace ya rato que ha dejado de fluctuar dejándome desgarrada el alma, cuando ya el silencio se deja oír y cesa la agitación cotidiana, mi corazón, una noche más, entra en un sosiego ficticio y comienza a pensar en ti.

Conociendo nuestras vidas, nadie se explicaría por qué hay que ser esclavos de circunstancias externas que nos impidan…querernos, pero no somos dueños de nada, ni tan siquiera de nosotros mismos.

Últimamente sólo dejas caer desaires, desapegos y silencios dónde podrían existir complicidades de sueños. Me esfuerzo en parecer algo, pero no soy yo. Y debajo de mi aparente máscara queda algo de orgullo y dignidad que me hacen acostar el alma, plegar el corazón y censurar las teclas para no retransmitir, aunque sea por aquí, latidos y clics de ratón desperdiciados.

Trato de liberarme de sacrificios, pero me es imposible. Tú no te mojas y yo estoy a todas horas con rinitis alérgica. Los antihistamínicos no solucionan amores imposibles ni búsqueda infructuosa de imposibles.
Nadie elige los destinos y la vida con su continuo desorden nos sale al paso cada día para escocernos o acariciarnos.
En algún lugar imaginario y tal vez en cierta vida perdida estoy convencida de poderte hacer feliz.
Buenas noches con mil besos.

Tempus fugit

Vivamos con el tiempo entero,

sin tocata ni fuga.

Es demasiado corto como para  pensarlo.

Buenas noches.

http://youtu.be/8nm09B7SKrc

Placeres y olvidos

No sé si el síndrome de los lunes es andar dando traspiés para terminar cayendo en la melancolía, pero lo parece.
Óscar, uno de los que andan por estos recónditos lugares se preguntaba hoy el qué de los que escribimos y el por qué. Como sabes que siempre ando entre libros le podría entresacar un párrafo de una poesía de Kipling: En el olvido envejecen placeres que no perseguimos, y el dolor nuestro no será nunca escuchado.

Mis “placeres” y el no ser “olvidado“ mientras haya quien te lea, aunque no seas tú, es motivo hoy por hoy de hacer lo que hago.
La imaginación puede dar una idea del tiempo presente y un recuerdo próximo del pasado inmediato. Pero…¿y el futuro? Por aquello de que le suponemos más interés que lo pretérito siempre le encontraremos más dificultad aunque detestemos comparaciones con las vicisitudes soportadas.

Trato de no pensar, pero todo tiene una misma imagen, una misma voz, una idéntica poesía, un tener que sólo tienes tú. Si alguna vez leyeses esto tendría que volver mi rostro hacia otro lado porque traducir los latidos de un corazón, aunque en esto tú eres el profesional, se me haría bastante complicado y difícil. Nadie ha nacido par explicar sueños.

Yo no pido mucho, un haz de sol diario, un cuadrado de mar tranquilo, una pincelada verde tras la ventana, un buenos días a cualquier hora y el aleteo de las gaviotas cercanas. Y tú interpelándome cómo  llevo la vida y como dejé la noche. Solo eso.
Amo todo eso porque no tengo otra cosa que amar, que siendo poco me parece un mucho, pero descabalgar tu ausencia y hacerla real me resulta el más difícil de los enigmas.
Y te esperaré en la enredadera de mi vida hasta que las ramas secas dejen de trepar y se suiciden.

Buenas noches amor. Te dejo una música, una voz y una letra que describen todo lo que siento.

Lágrimas secas

Querido L:

Mi hábito vital de creer continuamente en el amor me depara no pocas sorpresas. La insinceridad de los que dicen quererme me ha hecho derramar demasiadas lágrimas y concluyo, no sin cierta desazón que no merece la pena. Así antepongo los sueños a la realidad.
Viviendo de ilusiones albergamos la seguridad de que nuestros consuelos no queden huérfanos. Estos últimos días te puedo “notar” algo desasosegado y creo intuir los motivos. Te lo dejé claro, no necesito palabras que me consuelen. No es culpa tuya, tranquilo.
Como soñadora siento que mis fantasías a veces me descolocan y desconciertan trasladando mis sueños a un lugar inaccesible y lejano, pero he aprendido a no retener nada, o será que la vida no me ha dejado.
Y aunque pueda parecerte excesivamente pesimista no dejo de dar gracias a Dios todos los días por aquello que tengo o que disfruto de refilón. Sabes que mis emociones no son banales. Y mientras, tú sin definirte por aquello de parecer lo que creo que no eres. ¿Por qué ese miedo? ¿O no?
Una vez más, aquí y ahora, mi alma desgrana la música emocionada de mi amor por ti, con una hermosa canción para hacerte vibrar una noche más. Pido permanecer, solicito estar, necesito tener al menos tu cariño…porque ..¿Dónde va el amor cuando el amor se olvida?
Buenas noches.

Días vagos

A veces pienso que el mundo gira al revés, como de izquierda a derecha y de abajo hacia arriba, queriendo mezclar todo en una coctelera perdida en el universo.
Te jactas a veces de haber vivido bastante, pero nunca habrá sido suficiente. No me habías conocido a mí. Perdona mi osadía.. El devaneo absoluto en donde no interviene nada activo no conduce a nada. Te lo digo yo.
Como podrás comprobar hoy me despacho con una compleja disciplina en un lenguaje que ni yo misma reconozco. Verse en la desnudez de lo que piensas tal vez sea buena terapia siempre y cuando no construyas teorías respecto a lo que ha sido y es mi vida.
No tener un concepto claro de lo que será de aquí en adelante, que puede que sea cualquier cosa aún siguiendo viva, me mantiene en días grises como hoy. Será lo abstracto del aire otoñal.
¿Por qué todo se ha de morir en otoño? ¿Tú también? No, por favor. Vengo aquí desde hace meses para decirte lo que querría, pero que ni debo ni puedo… Soy así.
Algún día encenderé volcanes y escribiré con palabras incendiadas todo lo que hoy censuro.
Y como te he dicho al principio las pocas líneas de hoy van con los ingredientes necesarios para hacer un cóctel como no hayas probado nunca. Tómalo conmigo o sin mí, pero recuerda siempre que le has de añadir amor.
Buenas noches con un beso susurrado como siempre.