La vida a trompicones y la imaginación interior

 

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“Todo viene de dentro y sale afuera. Nunca al contrario. La forma no precede al contenido. El material mismo encontrará su propia forma a medida que lo vas trabajando” 

Es la reflexión leída hoy del magnífico escritor Paul Auster que me ha servido para inspirarme a mí también en un domingo algo irregular. Acaricio las teclas para dejarte tan solo un montículo de palabras y que nada se me quede dentro. Me has llenado de narrativa sentida a través de Auster, has horadado cada rincón de mi corazón y de mi persona para sacar lo mejor de mí

“Nunca al contrario” Nada puedo volver a guarecer. He de asomarme cada momento puntual a tu existencia para comprender por qué la vida no acabó allí hace unos años  en aquellos tiempos delirantes, locos y tristes, sino que se ha reencontrado de nuevo, conmigo, con  las esquinas de esas plazas a donde se desplaza la ilusión

“El material encontrará su propia forma” ¡Y tanto! Mi memoria  no es demasiado pródiga en epítetos poéticos, pero cuando tú te aproximas me invade un esbozo insolente de una prosa que yo desearía convertir en el más sencillo y humilde de los poemas.

Voy a seguir trabajándomelo” Es por lo que vivo cada día como si fuera el último arco iris, en ese material que subyace en todo tú y que el sol me trajo después de la lluvia. El tiempo y la primavera son así de caprichosos.

 

 

 

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