El aire no está solo

“ Querría descubrir los mecanismos mediante los cuales una percepción visual del universo se transforma en la gloria de los colores”
(Isaac Newton)

Y los colores no sólo están en la paleta de los pintores y menos en la curiosidad de Newton. El arco iris tiene un recorrido misterioso y una superficie cuanto menos rara, mucho más de lo que imaginamos. Y yo no lo he sabido hasta ahora.

No sé cuándo me tropecé con él. Pudo ser en otoño o en primavera, y fueron… son, esos siete colores los que me hacen ver el cielo de forma diferente. Aunque no llueva, aunque el sol se escape, aunque los colores se relajen, aunque vuelva la tormenta, aunque se acorte la noche y el día se alargue. Aunque sea lo que sea, lo que deba ser.

Algo revolotea en el ambiente y el aire ya no está solo. Lo hace por el espacio que transcurre entre la realidad y la imaginación. Se marchará igualmente la lluvia y dejaré que el horizonte, esa quimera que está lejos o cerca, me bese cuando quiera. Sensaciones nuevas para un alma nueva. Y se llenarán los espacios de pájaros, soles, flores y remolinos de arena en aguas tranquilas y espacios transparentes.

A veces se puede perder el sentido de lo que se quiere, pero el aire siempre traerá, ya lo hace, sonrisas de bondad y gestos de complicidad que hacen la mejor de las compañías.

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