Los gritos y las dudas

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Los pocos y buenos amigos que aún me quedan aunque no estén, se pasean de noche por mis sueños ligeros en una sensación de búsqueda acogedora que me gusta. Unas veces para desahogar ese corazón humano que se desborda cuando está angustiado, fatigado,  perseguido, preocupado…y otras con halagos por medio de palabras amables y  promesas sin importancia  que pueden caer en el olvido despistado, pero me agrada que me busquen y yo estaré ahí siempre.

Para mí, nada vale más como el alivio y el consuelo de un alma que grita y sufre aunque sea a las tantas de la madrugada. Y pienso que lo real se halla siempre más distante que esas estrellas que recuento por las noches, pero la felicidad tiene múltiples vericuetos para manifestarse.

Más tarde cuando descubro ya que la luz me ata al día, observo que el horizonte está donde estaba y que la felicidad, esa que nos confunde en creer que durará para siempre no es más que un agujero más en el vacío de mis noches, pero no pasa nada. La realidad se hace sitio y los objetos que creí haber encontrado para sofocar gritos y tratar de calmar dudas podrían ser  algo más  que trozos de sueños fusionados con sentimientos y esos, como alguien escribió hace poco, solo hace falta unirlos, recomponerlos y volver a vivir, que es lo que importa.

Me enseñaron a confiar, a calmar gritos desesperados, a escuchar a aquellos que desean ser oídos aunque no siempre consiga el resultado esperado. Y no tengo por más que recordar de nuevo a mi querido M. Alcántara…”Dudar es el principio de todo trayecto hacia la sabiduría”. Todos hemos deseado ser alguna vez sabios

16 opiniones en “Los gritos y las dudas”

  1. Muy bueno, esto nos lo deberíamos aprender, la amistad es un bien escaso y hay que cuidarlo al máximo, no podemos dejar entrar y salir a las amistades como el que entra y sale de un bar, solo cuando nos conviene o nos apetece tomar algo. Besos.

  2. Amiga Corazón, te he nominado para un premio blog que enlaza con tus escritos. En mi página puedes ver más detalles. Sé que a veces resulta algo pesado esto de los premios blogger pero éste es de un compañero mexicano (Javier Trejo) y no he resistido la obligación, ni la devoción, de apoyarle. GRACIAS

    1. Muchas gracias por tu nominación y haciendo realidad lo que escribo en este último post, no quedará sin respuesta, pero ando escasa de tiempo no así de ganas de agradecimientos inmerecidos. Gracias Javier. Un abrazo.

    1. Si confiar en los demás es ser valiente, lo soy. Mis padres me enseñaron a ello. Y siempre, escriba lo que escriba que desde luego va desde el corazón y más real que la vida misma, deseo copiar a aquellos que con sus enseñanzas nos dan lecciones cada día. Y me iré con un montón de cosas pendientes, como todos, el disco duro no tiene una capacidad ilimitada, pero creo que sí rincones bien escogidos, al menos eso creo y deseo. Gracias siempre. Un abrazo.

  3. Hola Mar. Al leer tu escrito… inevitablemente me lleva a ciertas situaciones que me han quedado gravadas en mi alma. Lo triste es cuando pasa mucho tiempo y ya no hay forma de pedir perdón, como dice la canción de Pedro Aznar.

      1. Porque cuando se intenta una y otra vez sin lograr lo que se quiere, las dudas y el miedo te paralizan, y el coraje va perdiendo protagonismo, mientras tanto las horas,los días, los meses y los años no se detienen y comienzas a pensar que hay cosas que simplemente no pueden ser.

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