SensaCión…esa música

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Escribo tu nombre en la portada, sitúo tu prosa poética en el atril de mis sueños y me propongo ejecutar la mejor partitura de mi vida. Una más, porque pretendo seguir componiendo. Te lo debo.

Da igual si lo hago en clave de sol o clave de fa y al compás que mi corazón me deje. Mis palabras no tienen sostenidos, ni bemoles. Salen seguidas, atropelladas, sentidas, están continuamente en las teclas de mis dedos, en el iris de mis ojos, en el perfume de tu proximidad y en todo aquello que conecta directamente con el pedal de tu corazón aunque como casi siempre me quede al borde de muchas cosas.

Las leo y las releo. No me canso de hacerlo. Hago mención a los versos que de A. Gala te hice seguir en mi último escrito y que tú desgranaste de forma magistral. Leerte y volver a hacerlo porque es muy grande la huella que dejas en mí y su sabor perdura. No deseo que se esfume…jamás.

Me gustaría saber componer un corto intimista que te dejara sin respiración, pero no puedo. Así como esas obras que los grandes compositores dejan en un momento puntual a veces inacabado y que perduran en el tiempo, pero tampoco soy capaz. No encontraría ni la métrica adecuada ni el compás oportuno. Pero tu pentagrama me llena de SensaCiones con las mejores notas que jamás me haya escrito nadie. Gracias por esa música.

Quizá sí, quizá no

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El viento parece que nos arrastra hacia dentro o hacia arriba, depende hacia donde miremos. Somos motas de nada en un vendaval de ilusiones. Todo cuanto vivo, todo cuanto siento se desvanece porque no está.

Gozo de una realidad  que me hace esperar aquello que sueño que no es más que un balance invisible de un futuro incierto. De cosas que nunca pasarán y de hechos que jamás sucederán, pero con los que convivo cada día. Sí esa vida pensada y errada, lo sé.

Me arrullo, me repliego con la certeza de que muy pocas cosas existen o no son como quisiéramos.  Mañana será otro día y la semana que viene el siguiente.

Sé que mis estrofas, esas que pugnan por salir y siempre se quedan atrapadas, no llegarán jamás a ningún lado porque el viento se las volverá a llevar. Deseo marcharme con ellas ya que en su embriaguez de volatilidad, me han seducido, me han enamorado, me han cautivado para vivir y transportarme más allá de dos adverbios sin respuesta…quizá sí, quizá no.

Mi único Rey Mago

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Mi querido Rey Mágico:

No te pido nada para mí. Solo para ti, mi órgano vital y único. Te desbordas cuando algo o alguien te hace agitar más de lo normal. Sé que no puedes evitarlo. Moras en una casa que te viene pequeña porque naciste más grande de lo normal. Sé que en el año que ha terminado te he echado demasiada carga, pero sabes las razones, tú mejor que nadie. Te pido de todo corazón que continúes en la línea en que vas que ya es mucho permanecer.

Eres, según quienes te conocen, mal compañero porque te das sin término medio no sabes quedarte a la mitad. A veces lloras, a veces ríes, otras te desmoronas, en ocasiones me asustas, pero da igual, sabes cómo soy, valiente y dura, pero tierna y dulce a la vez. Todo eso significa vivir y lo haces como nadie. Avísame el día en que comiences a fallar porque si te pierdo se deshace todo y ahora no, en este momento no. No deseo buscar ningún repuesto.

A ti Rey Mago, mi Rey Único te pido que sigas amando y queriendo, dos sentimientos maravillosos al parecer iguales, pero muy diferentes. Y será porque me mantendrás viva. Sé que puedo creer en ti todavía porque me sirves para recobrar el ánimo y la esperanza en la vida, porque nunca escribirás ningún tipo de resentimiento sobre nada ni nadie y si por equivocación así fuera, el sol mi vecino de aquí al lado lo derretiría enseguida. Porque te emocionas ante un poema de Benedetti. Porque percibes en una sociedad totalmente insensible el olor de las rosas y el perfume de los jazmines. Porque la música es uno de tus manjares favoritos y porque también a veces, muchas o pocas te  equivocas.

Te ruego me sigas trayendo el deseo de seguir diciendo a la gente que quiero, que la sigo queriendo y que continúes contradiciendo a esos otros que dejan de enamorarse al envejecer, porque en realidad se envejece cuando el amor que tú das deja de estar.

Es lo único que mi carta  te pide, ya es mucho lo que me dejas tener.