Palabras en equilibrio

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Contigo siempre dejo diálogos abiertos para poderlos retomar en momentos de angustia y soledad, pero no me sirven de nada. Esto de extrañarte cada vez más me preocupa y mucho. Soporto el estar confundida con lo que guarda la mente y el corazón con la edad aunque imagino a veces tu sonrisa por lo que por aquí te dejo, pero créeme que es mi corazón el que escribe y ese no miente.

Patrick Süskind recomendaba leer las cartas de amor de uno mismo con un alejamiento en el tiempo de unos veinte o treinta años. Yo no voy a poner un plazo tan largo ya que es probable que pasado un tiempo y siempre de forma inesperada, pero segura, yo ya esté al otro lado del mundo.

Pero…¿por qué pienso en estas cosas? Hago lo que otros ya hicieron antes que yo, sufrir y vivir, no sé si por ese orden, que ya es todo en sí. Y mientras resisto, un trozo tan pequeño como este espacio, simula para mí la vida. Las palabras, las tuyas…siguen en equilibrio. Déjalas caer, no temas estrellarlas, estoy yo para recogerlas.

Un beso bajito, susurrado, con los ojos cerrados y esta música de fondo.Buenas noches.

 

 

 

 

El camino a ninguna parte

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Una vez más, has estado sin estar y te has ido sin irte. Y esto no es un juego de palabras encontradas, para mi es la mas cruel realidad.

Cuando te escribo esto son las 3,20 de la madrugada, en esas horas calmas  en las que siento que no soy, que no sé y que tampoco voy.

¿Qué a quien le importa lo que escribo? Lo hago para distraerme de vivir y para alegrar mis periodos de sombra que son muchos. Tú has sido el ánimo de mis días nublados aún sin quererlo ni imaginarlo.

Tus “no” del otro día consiguieron, fíjate que contradicción, hacerme feliz y…¿sabes por qué?, porque con tus críticas, que siempre las tengo por buenas, me enseñaste más que yo a ti con la retórica de mis palabras. Hiciste lo que dijo el poeta, ver lo claro y escribir lo justo.

Me culpo a mi misma por estar escribiendo estas reflexiones a esta hora en que los confines de la tierra desaparecen  dejando paso a un desierto en donde las palabras se entierran y los pensamientos se camuflan en sueños.

Siempre he sido una soñadora incapaz de aceptar la realidad, entiende que sea lo que soy, pese a todo lo pasado, pero tal vez me haya creado un mundo independiente en donde deseo encontrar lo que nunca me dejaron buscar.  Y ahí apareciste tu.

Al artista le queda al menos  la posibilidad, al sumergirse en

la magia de lo bello, de tener

acceso a la profundidad del mundo

y vislumbrar su sentido.

                                                                                                                  Hermann Hesse

Yo no soy “artista” de nada, pero permíteme que ahonde en lo que de ti he “conocido” para encontrar un poco de sentido a mi vida que, sin ir a ninguna parte, deambula cada noche por las esquinas  por donde he de irme para siempre.

 Mientras y aunque la realidad sea tozuda, espero y quiero pensar que, a pesar de tu sentido pragmático, tengas también algún resquicio para soñar.

Un beso con destino fijo.

 

 

 

 

 

Poesía en primavera

 

La poesía también sabe de cansancios, de tedios, de aburrimientos, de desesperanza.
No es esto ni aquello, ni siquiera de todo o nada. Cansancio tal cual.
Convertir en metáforas las imágenes, los sueños, las situaciones, la vida en si, es situarlas fuera de la realidad. Los poetas escriben sobre lo que no saben, como bien dijo Patrick Süskind.

Dicen que el alma es expresiva y musical, será por eso que la mía se decanta por frases secas, cortas y sobre todo musicales. Ellas son mas que yo.

A veces, muchas, las palabras deseando fluir como versos se agolpan, se detienen, se descarrían. Y yo lo hago con ellas.

Por eso hoy le pido prestado a Luis Alberto de Cuenca, nuestro premio nacional de poesía 2015, uno de sus poemas ..

Mientras llega

Quédate tú el amor. Todo el amor.
Con su hoguera apagada por la lluvia
del tiempo. Con su ruido imperceptible
para el resto del mundo. Con su magia
blanca o negra (según). Con aquel roto
amor, desvencijado amor sin muelles,
como un viejo sofá. Siéntate en él
a esperar a la muerte. Mientras llega,
déjate devorar por los recuerdos.

Cuaderno de vacaciones
Premio Nacional de poesía 2015

Mientras…un piano.

Un espacio sin tiempo

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No te preocupes, no me he ido,
¿cómo iba a irme sin saber?
Somos el tiempo que nos queda
.

                                                                               J.M. Caballero Bonald

Seguramente me habré enamorado de un ángel al que no puedo ver, pero me gusta ser respetuosa con aquello que no veo pero en lo que creo.

Miro arriba…me detengo…resoplo…acaricio el viento…estoy distraída…¡oh cielos que no habláis! ¿Habitan los ángeles esos espacios? Hay una sombra extraviada que me turba, que me ignora, que presupone sin suponer, que vive fuera sin estar dentro y que quizás piense más de lo que haya que razonar.

Los filósofos dicen que en esos lugares es donde habita el alma. Yo también vivo sin saber, sin conocer, sin oír y sin destino. El tiempo se me va en un volar sin alas…no puedo detenerlo…lo quisiera para ayer, pero el tiempo de Dios no es el tiempo mío

Somos el tiempo que nos queda.

¿Dónde están las palabras perdidas?

Pregunto a lo que queda de mí a qué vienen estas páginas inútiles, destinadas al extravío y la basura, perdidas antes de existir entre los papeles rasgados del destino.

Pregunto, y continúo. Escribo la pregunta, la envuelvo en nuevas frases, la desmadejo con nuevas emociones. Y mañana volveré a escribir, continuando con mi libro estúpido, las impresiones diarias de mi disuasión con frío.

                                          Fernando Pessoa

Nunca pude imaginar que vagaría por estos lugares con el corazón en la mano y con sensaciones nuevas por descubrir. Y me angustia esta situación, porque añade más imprecisión a lo que soy, a lo que hago, a lo que busco, que en cualquier caso no es nada y es todo a la vez.

Vivir así es hacerlo de forma desperdigada, algo así como ir esparciendo retazos de mi vida sin saber en qué terreno van a germinar.

Mientras, al pairo de soles, vendavales y lluvia  como lágrimas, poco a poco y sin romperme, pero con heridas graves e incurables voy recorriendo mi camino.

En esa senda hay pequeñas alegrías, la mayoría casi invisibles y sordas, pero para mí insuficientes.

Este espacio que surgió, como te dije hace unos días, como buzón para echarte las cartas que jamás escribí a alguien, deriva muchas veces en algo amorfo que no sé muy bien definir lo que es. Encabezo textos que a veces son un llanto sordo del que desea consolarse y no sabe cómo ni con quién.

Y esto con ser ilusorio significa para mí el placer de disfrutar sólo lo que está aquí, en este también mudo folio virtual. Mientras las teclas no hablen…

Mi vida, tu vida, la vida…

Momento 366

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Querido L:

Este año he tenido un día más para regalarte un momento intimista. Nunca pensé que llegaría hasta aquí, pero sucedió. Ya te lo he dicho por medio de estas “cartas”. No sé el tiempo que voy a permanecer porque jamás me marco metas para nada de lo que hago.

Ya sabes que nada pasa por casualidad. Hace un año, más o menos, acababas de atravesar una etapa dura, pero con tu tesón y voluntad la superaste. Decidí que mis ánimos, puesto que no podía demostrártelos de otra manera, te los iba a dar de una forma un tanto peculiar. Creando un blog y escribirte aquello que no me dejabas decirte de otra forma.

Luego, el tiempo y otras muchas cosas, me han hecho derivar mis textos hacia otro lugar. Y aquí sigo, no sé si con esperanza o desilusión, porque tanto una cosa como la otra llegan a cansar sin saciar desde luego. Ya sabes que ambas cosas traen más de lo que se quiere y menos de lo que se desea, pero no pasa nada.image

No todos los días, pero casi, te he dejado algo de mí. Mi música, mis paisajes, hoy los tuyos, a  veces tus palabras, monólogos confundidos con lo que yo he imaginado eran diálogos y por supuesto mi corazón, que no deseo sea consolado sin que que tu sientas que debe ser así. No pasa nada tampoco. Espero me hayas leído al menos en esos breves espacios de descanso que te permite tu trabajo.

Dicen que las cartas de amor son ridículas. No serían cartas de amor si no fueran ridículas. (Álvaro de Campos, ¡ay los poetas portugueses! ) y en estos tiempos que corren aún más.

Yo, aquí y ahora, te he dejado la penúltima. Un poco más larga de lo normal, pero deseaba decir, mejor dicho escribir lo que he escrito aunque ya sabes que la clave del éxito está en quedarse siempre con ganas de más, suponiendo por supuesto que te guste lo que escribo, que no lo sé.

Y ahora…relájate… cierra los ojos… abre los oídos…comparte conmigo como lo hiciste el otro día aunque estuviésemos separados por 450 Kms esta magnífica música que encontré para ti,  escondida pero preciosa.

 Mientras me dejes seguir soñando y perdiendo el tiempo aquí estaré. Un beso.

                        https://t.co/ZAdzWGhQtG

 

El paisaje de los poetas

Mi querido amigo:

Seguramente estés cansado y necesites dormir, pero el sueño no sobreviene cuando más se necesita, está ahí agazapado para encontrarlo en un revés del ajetreo. Y mientras tanto mi alma está vagando por las nubes tratando de coincidir con la tuya. Mi corazón se topa con la luna escondida y con alguna estrella con destino equivocado.

Son los poetas los únicos que perciben los rayos de nuestro satélite y yo quiero hacer como ellos, que mi inspiración sea capaz de volcar en estas líneas todo mi sentir y convertir en realidad los sueños.

Tal vez tú no sueñes, o no tengas razones para hacerlo, o que tus ensoñaciones sean, seguramente lo son, diferentes a las mías, pero te pido que hagas un sortilegio de la penumbra y compruebes por ti mismo todo lo que te describo en este mi pequeño rincón.

Un beso algo soñoliento, pero auténtico. Yo también podría escribir los versos más tristes esta noche, haciendo mía la poesía de Neruda en la voz de Paco Ibáñez. Buenas noches.

 

 

Cuando todo calla

 

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Voy deshojando el día y tu no vienes ni te acercas. Me asaltan dudas como las de un viajero intrascendente que pergeña destinos sin conocer adonde quiere ir.

Es algo así como volver a leer un libro que tienes siempre ahí en donde has remarcado párrafos sobresalientes que vuelves a hojear una y otra vez.

No sé que vida es esta que solo está en los libros, en la pantalla, en las cuartillas, en el teléfono y casi siempre muda, cada día más.

Me interrogo y tampoco oigo nada. ¿Quién me va a explicar todo esto? Querría que fueras tu, pero los dioses no me socorren, deben dormitar aunque sea de día.

En materia de amor hay pensamientos que descienden del cielo y pensamientos que se alzan de la tierra. De los primeros los recibo como un destello que me deslumbra y los segundos me ahogan hasta impedirme respirar.

¿Por qué no crees que en mi alma ha brotado una pasión pura, pero vehemente, noble y avasalladora? No quiero estar equivocada y dejar que la esperanza desemboque en la melancolía. No me dejes hacerlo aunque tengas que suministrarme un placebo para no dejar enfermar a mi corazón.
Sé que no eres de engaños, pero a veces conviene hacer un requiebro a la razón.

Un beso envuelto en el abrazo del corazón.