A veces

A veces escribo. A veces leo. A veces buceo en la música. A veces divago. A veces, muchas, me equivoco y otras, demasiadas, sueño. Y en esa hora amorfa y dispersa de la ensoñación puedo imaginar los paisajes que quiera sin necesidad de consultar los mapas del tiempo.

¿Y dónde radica el misterio de todo esto? Pues cuando tengo en mis manos los libros, te leo. Cuando escribo, te hablo. Así si comparto contigo una buena música como la de anteayer te acaricio, sin tocarte, con la extraordinaria y ronca voz de Leonard Cohen.

Ya lo dijo Sócrates…”El alma del hombre no es homogénea sino tripartita”. Yo creo que ni eso. El alma, el corazón, el espíritu, pueden ser todo y nada a la vez.

Si me equivocase en todo lo que por aquí te escribo, el error no sería mío, podría ser que me despertase preguntándome si lo viví o tal vez lo soñé.

Buenas noches…tintinea ya la oscuridad y el silencio de la madrugada.

Instantes en suspensión

Querido destinatario:

La inicial ha debido quedarse sepultada bajo ese polvo en suspensión que estamos sufriendo estos días. Tierra roja del desierto. No te preocupes que aún consigo verte, en neblina polvorienta, pero te diviso.
Tus iniciales no se desgastan ni se disipan. Están algo así como lacradas en el reciente camino de mi vida. En el tuyo ya se que no. Esa es una eterna verdad vacía y casi perfecta, pero tú no tienes la culpa.

No es necesario que hables, ya lo haces de forma muy subliminal y sutil en ese estilo que, para mí, te hace diferente a todos los demás.

Tal vez te parezca que decir estas cosas una y otra vez proceden de lapsus de cansancio o aburrimiento, pero no. No se que destino o futuro guiará este timón de mi angustia. No deseo saberlo. No sé nada, nada de nada…

El cansancio duele porque nos sitúa muchas veces al margen de la vida y deberíamos muchas veces asomarnos al balcón de nuestra casa para vivir. Cosa que yo no hago aunque me lo hayas dicho reiteradas veces.

¿Qué hacer? Ya sé…aislaré instantes como esos deseos imposibles guardados en el cajón de las quimeras y decidiré saborear sensaciones más tangibles.
Este es mi credo de esta tarde, de esta noche, de  mañana…mañana…

Espero y deseo hayas recuperado la sublimación del descanso. Para acompañarlo solo un par de besos susurrados, solo dos, para no cansar.

 

 

 

 

 

La soledad en gris

La soledad es la suerte de los espíritus excelentes”

                                                                      Arthur Schopenhauer

 Yo no deseo la soledad ni la excelencia. Para mí el éxito radica en la felicidad de la vida sencilla. Cuando se ama se dice que cada persona es dos. En este caso yo que actúo y tú que sin estar permaneces.

El amor es una compañía aún en esta noche en donde el viento, aún rugiente, se ha llevado toda mi inspiración.

Nada sé. Nada imagino. Todo calla, porque las palabras escritas son todas mudas.

Mi cariño por todas tus enseñanzas sí que es excelente. Buenas noches, me acompaña Bethoven.

Séneca a cualquier hora

Tú me enseñaste a conocer más en profundidad a Séneca a través de sus sapientísimas “Epístolas morales a Lucillio”.

Yo, aquí y ahora entresaco tan sólo unos párrafos para hacerlos seguir a aquel  que no haya tenido la oportunidad de leer tan magnífica prosa.

Carta I

Hazlo, querido Lucilio, imponte; y el tiempo, que hasta ahora te lo arrebataban, te privaban de él o se te escapaba, tómalo en tus manos y no lo dejes escapar. Convéncete de que es como te digo: hay momentos que nos lo arrancan, otros que nos los escamotean sin enterarnos, y otros que se nos escurren de las manos.

La pérdida más vergonzosa es la que se da por negligencia. Y, si te fijas, la mayor parte de la vida se nos pasa obrando mal, y gran parte en no hacer nada, y así la vida entera la pasamos haciendo otra cosa que lo que hay que hacer.

… hazte dueño y señor de tus horas. Mientras uno lo pospone, se pasa la vida. Todo lo demás lo tenemos prestado, Lucilio, lo único nuestro es el tiempo.

Sigue con salud.

El viento en oblicuo

imageMi querido y nunca olvidado amigo:

No viniste y no me extrañó. Yo tampoco fui y no te sorprendería. La vida siguió en donde estamos los dos. El tiempo es un abismo en donde me caigo cada noche cuando veo que no decides venir por resquicio alguno a posarte junto a mi almohada.

¿Qué te ocurre? A estas horas no consigo meditar ni tan siquiera soñar. El viento caprichoso se pasea por el tejado y me arrulla  con  notas átonas y asimétricas. Viene de un lado y escapa hacia otro diferente, como la vida, en oblicuo.

Hace tiempo que no rozo ningún beso, abrazo alguno o sentimiento soslayado ni tan siquiera con la punta de los dedos. Deseo cuidar aquellos que en mí permanecen aunque a veces no sé qué hacer con ellos. No pasa nada porque no envejecen. Dicen que  el que ama es diferente de quién es. Es la misma persona pero sin nadie, escribe el poeta portugués. Es cierto.

Es tarde, tengo frío y no estoy convencida de estar despierta. Debo habitar allá donde los sueños se bifurcan en fantasmas e imaginaciones.

Buenas noches, aquí sigo ya sabes, nunca me fui. Mil besos con el cariño de siempre.

http://youtu.be/jxDnxU5fy9o

Versos, confusiones y sueños

Tras el vivir y el soñar,
está lo que más importa,
despertar.
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No canta ya el ruiseñor
de cierta noche serena;
sanamos del mal de amor
que sabe llorar sin pena.
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¡Oh cámaras del tiempo y galerías
del alma, tan desnudas!,
dijo el poeta. De los claros días
pasan las sombras mudas.

Antonio Machado

En horas bajas como esta noche me refugio en la poesía y con quién mejor que con A. Machado. A estas horas hay confusiones y sueños. Confundida estoy creyendo que la escritura daba fiel reflejo de mí, pero no, simplemente fue un sueño. Uno más y van…

De entre los sonidos que me albergan sale un gran silencio…¡Qué suave! Sólo un piano. Y cuanto más suave más siento. ¿Duermo realmente? Tal vez .

Y tú amor ¿dónde estabas?

 

Yo te había estado buscando por esquinas y recovecos. Escondida entre obligaciones y devociones consumí la razón de ser de mi existencia, sin pensar en que más allá había paraísos por explorar y sentimientos por experimentar.

Si no fuera por mi perenne soñar tal vez hoy mi ser estaría en aquello donde el hastío, el acomodo y la rutina tienen su acople. Algo de ese sentimiento inicial ha quedado en mi corazón que lo golpea con frecuencia haciendo escandalosos los latidos.

Tú tienes la culpa de que esos aldabonazos resuenen en sobresalto cuando por una razón u otra me cruzo contigo. Eso sí, cada vez menos y en frecuencia diferida.

No abandono aún la idea, no sólo del ser y del tener, sino tan sólo del estar que en sí mismo es como no permanecer de manera alguna.

Una feliz tarde con el recuerdo de quien sabes te quiere.

 

Cerca del cielo

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¿Se puede razonar la tristeza?
Desearía que hicieras conmigo un ejercicio de raciocinio,
de esfuerzo, de esa razón que te asiste casi siempre.

Mientras, yo te espero en ese firmamento enorme
por donde la luna ronda de vez en cuando
entre las estrellas.

Allí estaré hasta que decidas que aún es posible
viajar sin artificios, sin prejuicios, sin miedos y
con billete abierto de felicidad por encontrar.

Un beso desde el cielo.

La felicidad descolorida

Mi querido L.

Cuando llega la noche el sueño sin sueños me esquiva, pasa de largo. No duermo bien. Me asusta la oscuridad, la vida, la muerte y las ausencias. El mundo mientras tanto sigue su rumbo y tú también.

¿Qué estás haciendo con mis pesadillas, con mis sueños, con mi inspiración? Y agazapada entre el sueño y la vigilia me llega la mañana. Esas mañanas del mundo que son un camino sin retorno. Cuéntame historias felices, sugiéreme libros e historias que me ayuden a conciliar el sueño, departamos sobre trivialidades, pero no me hagas pensar en silencios.

Pues sí querido amigo, tengo esperanzas, tengo sueños, tengo propósitos. Todos necesitan de tiempo y yo deseo tenerlo, aunque la temporalidad es algo relativo.

Y como no deseo que ni tú, ni mucho menos yo caigamos en el tedio de vivir entre los cansancios, las ensoñaciones y las esperanzas baldías, te emplazo a un estado intermedio en el que obviando lo real, lo subjetivo y lo inimaginable, consigamos alcanzar el cielo.

Un beso en el interludio de la noche con la maravillosa voz de Dana Winner.