Un billete para el 2016

imageQuerido L.

El viaje de este año que se va comenzó para mí en el mes de marzo, ya lo sabes. Se había pergeñado mucho antes, pero entonces ni yo, perdona que entre primero, ni mucho menos tú lo sabíamos.

No sé en qué momento ciertos vagos deseos subieron la rampa de mis emociones, pero lo hicieron. Sólo esperanzas de cosas que no serán nunca, pero los días no sólo se completan con ligeros vientos otoñales que, siendo cálidos no logran abrigar mi corazón. Hay mucho más.

Tal vez porque yo pienso demasiado o sueño excesivamente no distingo la realidad que existe sobre la irrealidad del sueño que no es.

Así tomo el tren del 2016 del que desconozco su destino, con sólo suposiciones que ni siquiera están en el trayecto y que podemos pisar los que, como yo, casi nunca tenemos los pies sobre la tierra sino en el mundo vago de la imaginación.

El vagón del 2015 se ha enganchado a la cola y 2016 ha empezado a partir. Tomémoslo con la hoja de ruta que nos haga felices, sea cual sea el asiento que nos haya tocado.

En el equipaje sólo un beso. Feliz destino a todos y a ti en particular.

Sombras a nuestro lado

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A este lado también. Tú como yo, pero lejos como siempre. Ahí fuera están todas las palabras y las metáforas que, como dijo Pessoa, a veces son más reales que la gente que anda por la calle.
El tuyo y el mío. Muy diferentes ambos aunque tú sólo conozcas una parte. Y ellos nos han tocado el corazón, lo sé.

Tú solo me has dicho “cuatro palabras”, pero me han bastado para percibir tu sentimiento de una forma especial. Lloré en Nochebuena, ya sabes de mi sentimientos, lágrimas que, después de mucho aguantar, se desbordaron en un río sin cauce. Por ti y por mí. Por ellos.

Les queremos porque forman parte de nuestra vida. No podemos salvar más escollos que los necesarios, que ya son, pero entre ráfaga y ráfaga la calma interrumpida. Tú no lo sabes, pero yo estuve contigo.

Mi sombra significa para mí mucho más de lo habitual. Se abrió conmigo en una noche en donde las presencias significaron más que las ausencias. La vida casi siempre al revés.

Y la luna allá arriba entre nubes aisladas y dispersas, silenciosa y compasiva, para sonreírnos y configurar una noche que vino y se fue como todas llevándose como siempre algo nuestro.

Siempre contigo aunque tú no estés, ya sabes. Buenas noches.

Esta Noche contigo

Querido amigo L:

Contigo y con todos aquellos que por una u otra razón están solos, que son muchísimos. Con los enfermos, con los desahuciados, con aquellos ancianos que, colocados por su familia en un lugar acogedor llamado Residencia de la tercera Edad, están menos acogidos que nunca y a los que ayer tarde tuve la enorme suerte de acompañar.

Con los niños que no conocen el calor de una familia. Con aquellos que harán su trabajo como un día cualquiera. Con los que están lejos y con los que estando cerca no somos capaces de ver.

Yo he cenado con vosotros alguna vez y también lo haré hoy.

Contigo y con todos me siento esta noche a la mesa, porque cabemos todos. Seguro que no nos sentará mal el pavo porque está trufado con el inmenso amor que no empacha ni empalaga.

Lo de Feliz…siempre y lo de Navidad…todo el año.

Feliz Navidad

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A todos los que, de una manera u otra, comparten este espacio conmigo, os deseo una muy Feliz Navidad. Que vuestro corazón rebose felicidad e inmenso amor para todos los días del 2016, por lo menos.

Un poco largo pero creo merece la pena escuchar a Benedetti y Silvio Rodríguez.

 

¿Que por qué tú?

 
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Querido L. :

Ya sé que no me esperas en un recoveco de mi prosa ni de tu vida. No importa. ¿Que si me hace daño? Puede ser que sí, pero la vida es mucho más que eso. No te preocupes, no es que yo sea invulnerable, como te escribí el otro día, pero tal vez el contenido de mi mochila haya servido para algo más que llevar piedras.

Muchas piedras en el camino, como todos, bueno unos más que otros. La vida, como escribió Omar Khayyam, al que me dijiste también leías, es la búsqueda de lo imposible a través de lo inútil. Imposible lo que busco e inútil también cómo lo hago, pero no me arrepiento de ninguna de las dos cosas. Es lo que en estos momentos siento y siempre me he dejado llevar por el corazón. Así me ha ido a veces. La razón de la sin razón.

Tu opinión de ti puede ser errónea aunque a mí no me lo parezca, juego en desventaja ya sabes. ¿Sin méritos? Te equivocas también.
No hagas como el poeta persa, creer que tu yo fuera del trabajo es absurdo y sin interés. Me consta que sientes, que vibras y que te estremeces con aquello pequeño y sencillo que para algunos pasa desapercibido. Eso para mí ya te hace grande. Pocas veces me equivoco. Siéntete orgulloso pues.

¿Que por qué tú? … ¿Y por qué no?
Un beso sobre la retina (de la pantalla, claro). Buenas noches.

Permíteme hoy esta música, para un amigo especial también y por motivos diferentes.

“Dulcineo” y la vida a contracorriente

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El Quijote ilustrado por Antonio Mingote

Mi querido amigo (hoy lo eres más que nunca):

Eso tan fácil que es desnudar las palabras al otro lado de la pantalla, se me hace hoy una tarea harto difícil y complicada. Algo ha cambiado y tú lo sabes, lo sé yo, nosotros lo sabemos.

Hoy voy como tú, a contracorriente, que tal vez sea la mejor forma de estar feliz con uno mismo. El precio a pagar es caro. Desearía acunar mis palabras haciéndolas suaves en un ardiente deseo de que nada te suceda. Y no idealizo nada.

Asistí, de incógnito, al desfallecimiento temporal de todo aquello que quisiste ser y no te fue posible porque no te dejaron y sufrí por ello, más de lo que pudiste imaginar. No deseo una segunda versión.
Tú haciendo lo que haces y yo escribiendo lo que escribo. A la felicidad le gusta explorar vericuetos imposibles. Algo así como D. Quijote con sus molinos y su Dulcinea, pero al revés.

“¡Oh príncipe Dulcineo, señor desde cautivo corazón! Mucho agravio me habedes fecho en despedirme y reprocharme con el riguroso afincamiento de mandarme no parecer ante la vuestra fermosura. Plégaos, señor, de membraros desde vuestro sujeto corazón, que tantas cuitas por vuestro amor padece.”

Ni me has despedido ni reprochado nada como el hidalgo caballero a su amada. Sólo te pido que no te alejes de mi corazón aunque esté lejos del tuyo.

Buenas noches con un beso susurrado para no hacerte despertar.

http://youtu.be/rEdtOibbR6Q

 

Lo mismo no siempre es igual

Querido L:
Un amigo de estos lares, www.etarrago.wordpress.com me decía hace unos días cómo era capaz de escribir sobre lo mismo de una forma tan diferente cada vez. Mis escritos responden por sí solos, con el agravante de que ya los sueños me desbordan.

El amor es lo mismo siempre, pero está en nosotros que sea diferente cada vez. Imaginación para sobrevivir, mucha imaginación, que tú no has querido nunca conocer. Cada día, cada momento, pero sobre todo en aquellas cosas pequeñas. Es cierto que soy insaciable de emociones, algunas de ellas, muchas, obsoletas en los tiempos en que vivimos.

Así sobre mi cansancio flota algo que me ha hecho replantearme salir de este espacio con sigilo y sin ruido, no sin antes decirte qué he estado haciendo durante estos meses. El por qué te resultará curioso y hasta creo te llenará de incredulidad. No hace falta que digas nada.

No hay una edad para el amor y eso es algo difícil, sí, aunque no imposible. Siempre te he escrito las mismas cosas porque cuando desembarcaba en las teclas todo en mi cabeza era y es un revoltijo de ideas, de cosas, de sensaciones, de pensamientos que morían ahí en el páramo del silencio. La vida invisible de la que hablaba Juan Manuel de Prada. Aunque intuyo que no goza de tu admiración, dice que la vida  excava pasadizos  que desmoronan cualquier apariencia de invulnerabilidad. Yo soy como todos, vulnerable y débil.

Sé que saldré una vez más segura y fuerte, pero este espacio entre paréntesis que he tenido contigo por aquí, ha horadado aún más mi corazón, ya bastante castigado y recompuesto muchas veces. Ahora le toca a la vida escribir los siguientes renglones, torcidos o no.

He buscado límites, escudriñando e imaginando fantasmas, pero mi memoria se obstina en no desfenestrar recuerdos de algo que fue sin serlo, en un anhelo de revivir sin haberlo vivido. Tanta cercanía y proximidad a veces para nada.

Ya no necesito calendario nuevo porque tengo uno antiguo con muchos días de esperanza y con fechas de ilusión por estrenar.
Ya ves que lo mismo nunca es igual porque sigue siendo lo de siempre, vaciar un corazón de amor y volverlo a henchir de nuevo. Nuestro órgano más sensible también es perecedero. No se puede llenar un océano de soledad con un vaso.

Siempre contigo aunque tú no estés. Es una despedida para todos aquellos enamorados de una quimera.

Con todo el amor que por aquí soy capaz, un te quiero para siempre.

P.S. Con esta canción me despertaste una mañana y durante cuatro minutos, con algo tan pequeño, llenaste mi corazón de color esperanza.

Hasta siempre, después de después, como escribía Pessoa.

 

Escapar del agua fría

Mi querido L:

Yo no me sé los días, ni tampoco conozco las horas, pero me quiero agarrar tan solo a los segundos deslavazados que paso contigo para conseguir aunar algo de felicidad.

Rompo la soledad saliendo al encuentro de muchas cosas. No lo consigo. Son momentos diminutos, encogidos, insignificantes, pequeños. Casi todos te los he transcrito por aquí, como sabes…o no. No tengo más.

Y en verdad lo que desearía es aproximarme más a ti de un modo parecido a la ternura, pero no me lo haces posible.

De mí no sé si queda poco o mucho. De aquello que puedo dar para hacerte feliz, aún hay mucho, pero el tiempo se me agota.

Pero…¿Qué hago? ¿Qué digo? ¿Qué escribo? No es mi estilo claudicar aunque lo parezca. Así que doy un zarpazo al cronómetro de mi vida poniéndolo de nuevo a cero. Aún puede quedar mucha carrera.

¡Cuánta torpeza en pocas palabras! Perdóname. Aquí estoy. No me he ido.

Un beso.

 

¿Telepatía?

Querido amigo:

Ya sé que eres un escéptico en este tipo de cosas, pero la realidad es tozuda y me demuestra todo lo contrario. Dos veces en tres días.

Viernes,  2,34 a.m con la compañía de tu música que es también la mía.
Hoy con uno de tus chistes, que llamarías memes.
Al mismo tiempo y a la misma hora. Lejos o cerca, da igual.

En la primera ocasión la oscuridad me la volviste luz amarilla templada, hasta ver amanecer sin atisbo de sueño.
Hoy, hace minutos, ya no sé cómo ni dónde ubicarme. Será porque en un amago de salud en horas bajas estoy algo desmadejada y las sombras volubles de espectros vagan sin control.

Mi hábito vital es el de no creer en nada, o casi..¿para qué? Nunca di mucho crédito a lo que sucedía en la realidad y que esta convirtió en pesadilla, pero ¿esto?.

Debe ser que este frío tibio espanta la tormenta y me acerca más a ti.
Algunos lo llamarían casualidad, otros sincronicidad, yo causalidad. Así entre términos…¿concurrentes? también vivo. Y tú sin saberlo.
El beso de esta noche no sería nada casual. Real y auténtico como la vida.
Buenas noches.