Los dioses vienen en sábado

Querido L.A:

Escribe A. Gala que el instante es lo único eterno porque está fuera del tiempo. Cierto. Así ayer sábado no estuve segura de que las horas pasasen porque mi corazón se detuvo unos minutos para hablar contigo como respuesta a una pregunta banal.

¿Los dioses vienen en sábado? Me pregunto, y balbuceo, y continúo, y desmadejo la respuesta del por qué te acordaste de mí. ¡Te echaba tanto de menos! ¿Amor es esto?
Si no lo es se asemeja bastante. Si los dioses te visitan en sábado debe ser que el cielo está cerca.

Un beso en domingo.

Los sueños, esa irrealidad

Querido L.A.

¿Cómo se sube la difícil escala de los sueños sino es por los peldaños de los besos y las caricias? Todo lo que imagino es una irrealidad, constante y permanente.

Yo deseo identificarte con mi yo, con mi esperanza, con mi existencia y no deseo abrir los ojos. Me amparo en la literatura para seguir conservando la ilusión y también la vida porque esta sin tu existencia estaría vacía. ¿Y tú mientras tanto? Aquí o allá, lejos y cerca a la vez, en ese estado de ánimo que, según tú, es sólo un punto de vista.

Entre tu alma y la mía hay cosas muy inciertas y divergentes. Tú ignoras mi existencia al margen de lo vano y superficial y yo me levanto cada día intentando dar impulso a mi corazón para que consiga llegar hasta ti. No lo consigo.

Engulle esta música que hoy te remito…despacio…sin prisa y sin pausa intentando echarme de menos mientras te acomodas en una ventana melancólica viendo el sol desaparecer.

Un beso en la noche.

 

 

En los silencios contigo

Querido amigo:

Entre tú y yo creo interpretar mejor los silencios que los diálogos aunque mi querido A. Gala escriba que el amor es una forma de dialogar, pero lo más probable sea que haya perdido el sentido contigo y por esa razón oigo sueños donde existen oquedales de nada.

Tengo la intuición igualmente de que ninguna circunstancia tiene una solución favorable. Yo jamás intento nada con exceso, en esto seguramente estaré equivocada, así espero que la suerte venga a mi encuentro y casi siempre me rehuye. Pasó ayer tarde y sucederá mañana, pero en ese intervalo en donde para mí no existe la inercia, en tus silencios también estaré contigo.

Y como mis sentimientos no callan, aquí y ahora, en estos minutos intempestivos te regalo el más sonoro de los besos con una bella música de siempre.

Media noche

La noche esparce sobre mí toda clase de emociones.

Belleza, calma, sosiego, amor, sueños…y también epitetos que no merezco. ¿Por qué?

Es cierto que no te conozco, pero estamos a la par porque tú a mí tampoco.

Puede ser que eso sea una forma de emoción.

No voy a dejar de quererte por semejante nimiedad.

Buenas noches. Un beso

 

 

Sin duda un día…

                                “Nada importa nada”

La caligrafía me gusta y efectivamente la grafóloga te retrata. Me alegra saber, una vez más, que conociendo mi insomnio me traslades tus momentos de bajón a las 2,20 de la madrugada. Siempre estoy para ti y lo sabes. Yo te daría todas mis horas, pero tú solo quieres momentos fugaces. En ese silencio nocturno una frase corta suena como un aldabonazo y salí a recibirte, solo que cuando abrí la puerta tú ya no estabas. Encima del felpudo te dejé mi respuesta:

 “Depende…del momento y las circunstancias”

Intento entender que es lo que te agita, pero estoy algo confusa, siempre lo estoy contigo. No he descansado esta noche e intento dormir. Salgo fuera y una ligera brisa acompaña mi silencio. A la noche le sienta bien la calma.

Y como siempre me hago acompañar de sueños supuestos y de realidades imposibles, creo habértelo escrito más de una vez, pero la realidad es tozuda. Así mientras que tú me pareces una hipótesis, el sueño sé que lo tengo. Es la vida al revés.

Creo que existe en mi una noción confusa de ti, de una persona conocida a la que desconozco totalmente, un esfuerzo fútil de una parte de mi memoria por encontrar la otra parte, la real que me atormenta día tras día.

¿Por qué te comportas así? Creo que llevas adherido un temor infundado hacia mí por creer te enamorarías de aquello que no quieres, pero que en el fondo deseas.
Perdóname, hoy dejo libres las frases y las palabras que siempre pienso y que muchas veces guardo.

Un día creo que me dispondré a un ágil despertar de aquello a lo que no me atrevo. Sin duda un día…

Mañana te despertaré con una de las canciones que añoras por recuerdos felices de juventud.

Un beso con toda la pasión que por aquí soy capaz..

 

Crepúsculo de un día vago

El cielo que me cubre se ha despertado hoy de un azul insolente para el mes de Noviembre. Así en el comienzo del día es más fácil soñar y desplegar en la imaginación una fuerte actividad mental. La necesito después del vagabundeo de mis noches infinitas.. Aún arrastro tus pocas palabras de ayer con “voz” somnolienta. Portaban un enorme cansancio. Te deseo hoy una noche apacible. Mereces lo mejor. Tu descanso es el mío.

Puedo verte en todas partes confundiendo el símil y la metáfora aún cuando esto que escribo no se basa en la esencia de algo irreal. Estas cartas breves son como garabatos en mi inconsciencia intelectual. Las trazo, las releo, las hago desaparecer y a veces también se quedan rezagadas.

Las palabras que después de algún paladeo se marchan, son lo suficientemente auténticas para hacer mi corazón aún más transparente. Creo que se me visualiza todo, como esos ordenadores en donde las “tripas” sirven de decoración exterior.

Y como dicen que no es el amor, sino sus alrededores, lo que vale la pena….me quedo en ese punto intermedio entre el conocimiento y la ignorancia.

Un beso sin crepúsculo alguno.

 

 

 

A media tarde

Mi compañero Enrique al otro lado de la pantalla me ha sugerido este aperitivo a la hora del café de media tarde.
Con esta música si que hay que cerrar los ojos y empezar a soñar.
Agárrame fuerte por la cintura y déjame caer sin tocar el suelo. Llévame hasta el cielo sin que deje de tener los pies en la tierra y mírame a los ojos entornándolos tan solo y dime…no lo que se te ocurra, pero sí lo que deseo.
Un beso al atardecer.

 

 

Silencios que hablan

Querido amigo:

Mis ojos se han parado esta  mañana ante la inmensidad de un mar que a veces me increpa, pero cuando se enfada también me conquista. En el fondo, lo que sucede es que hago de su presencia mi sueño, diurno pero sueño.
Y antepongo este sueño a mi encuentro contigo porque eso también es irreal. A veces tus diálogos son como jeroglíficos imposibles de descifrar. Preguntas sin respuesta, frases inacabadas y lo peor es que soy incapaz de responderte ni tan siquiera con breves mensajes subliminales a los que sabes soy tan proclive.

No puedo pensar, ni sentir, ni querer, como si estos gestos fueran algo periférico a mi persona. No me reconozco. Y cuando retorno a la realidad estoy como desmadejada, sin alma, desnuda. Y la esperanza escondida, que no perdida, me vuelve a vestir de nuevo para evitar mi parálisis.

Un día me dijiste que escribía bien pero algo melancólica. Y es cierto. Parece como si se me estancase el tiempo pero mi ánimo no está donde debiera ¡yo que tantas veces mitigué tu tristeza y tu desánimo!
No deseo dar pábulo a la melancolía y prometo reconducirme en mi próxima carta. Hoy mi cansancio se apoderó súbitamente de mi.

Me has dicho que estás trabajando así que hoy, como otras muchas veces, mis besos van envueltos en un susurro de una breve y buena noche.

La noche una y otra vez

Desconozco lo que me lleva adonde no sé si podré ir porque mi futuro lo quiero llevar lejos, muy lejos. Así como tampoco sé si puedo estancar mi vida, ya lo está pero no de la forma en que deseo. No consigo verte y eso me parte el corazón. Tú no lo sabes, lo ignoras. Crees y no sabes. Imaginas y no aciertas. Los supuestos casi siempre yerran.

Vienen esas horas en que el sueño tendría que ayudarme a vivir y sólo me inspiran escribirte. La noche es dulce, larga ahora y silenciosa. Cuando mi cabeza abraza la almohada el mundo de los sueños que no lo son se desparraman sobre estas pocas líneas para conseguir paliar ese vacío que los pensamientos evocan durante el día.

Imagino tu rostro entre mis manos y me siento pequeña cuando hablo contigo y departimos sobre libros, música o acontecimientos cotidianos. Y la noche viene una y otra vez. A veces, cuando levanto la cabeza atontada de los libros que leo, tu figura se me desdibuja entre la nebulosa que antecede a la ensoñación.

Dicen que escribir equivale a olvidar ya que con la literatura se ignora la vida. La poesía, los poemas, la prosa, nadie se expresa de esa forma. Sabes que he perdido todos mis escritos, pero estarán arremolinados en algún lugar junto a ti, seguro.

Hoy, como ayer, te dejo con nuestro amigo Luis Alberto de Cuenca y ese último poema de su libro “Cuaderno de Vacaciones” que ayer te dejé sin palabras y sin comentario alguno, creo que lo dice todo por mí:

Amor indestructible
No es tan débil tu amor como parece.
Se resquebraja a veces, se cuartea,
pero nunca se rompe. Es un amor
virtual, una apariencia, un espejismo,
un embeleco, una ilusión, el sueño
de una sombra, un delirio, una quimera.
Pero resiste la presión del odio,
y perdona, y olvida, como olvida
y perdona a la noche la mañana.

La noche siempre culmina con un beso. Buenas noches amor.

Tan sólo un destello

Mi querido y nunca olvidado amigo:

Por suerte ha sido breve y medianamente apacible mi paseo por las nubes. Ese universo azul que los que han paseado por el cosmos han conseguido ver. Metafóricamente me incorporo a lo de aquí abajo, nunca deseé irme aunque no dependía de mí. Amo esto mientras que los paraísos soñados no se hagan realidad aquí o en otro lado.

Estaba algo oscuro pero siempre te he tenido ahí. Te he visto con los ojos cerrados, con la pasión y la poesía de que he sido capaz. Te he mirado aunque no te haya visto. Hay sensaciones que son sueños. Y sueños que se estancan en los sentidos.
Arriba solo nubes ralas, desmadejadas y algo acaloradas.

He sentido, tal vez soñado, que tu voz se acercaba a mis oídos, pero imponderables me alejaron del mejor de los sonidos. No fue culpa tuya cuando tu deseo era todo lo contrario. Hablaremos.

Llegarán días aún más cortos para tener que comprimir aún más los sueños, pero sabes que siempre estaré aquí para desmadejar esas frases, esas imágenes, esos pensamientos tuyos que constituyen las aristas visibles de mi vida.

Buenas noches con el amor de siempre.